PERSONALIDAD MADURA
Rasgos de la personalidad madura
Los componentes del perfil de la persona madura son varios. A continuación se presenta los rasgos principales que se presentan en una personalidad madura.
1. Objetividad
La objetividad es un rasgo de madurez que consiste en el adecuado aprecio de la realidad, tanto interior como exterior. Se considera a la realidad interior desde cuatro dimensiones muy importantes, y que son: las virtudes, los defectos, las habilidades y las limitaciones.
Virtudes son las fuerzas o fortalezas del individuo, las principales son las virtudes cardinales: prudencia, justicia, templanza y fortaleza. La prudencia entendida como aquella fuerza que permite al hombre poner los medios para lograr los fines que se propone; la justicia como el dar a cada quien lo suyo; la templanza que consiste en cuidar las proporciones y la fortaleza, consistente en acometer y soportar.
Defectos son lo contrario de las virtudes cardinales y de sus virtudes derivadas: el pesimismo, la inconsistencia, el desorden, la deslealtad, etc.
Limitaciones, son aquellos límites del ser humano. Una limitación no puede ser superada, en todo caso, puede haber una compensación en donde unas destrezas o habilidades suplan a otras y en eso se distingue del defecto, de cuya superación nosotros podemos ser responsables.
Habilidades entendemos aquellas “dotes” especiales que un sujeto posee para alguna actividad.
La objetividad en relación a la realidad interna consistiría, pues, en aceptar que cada uno, como persona irrepetible, tiene sus propias virtudes y defectos, habilidades y limitaciones.
2. Autonomía
Es la capacidad del individuo de decidir por sí mismo. Autónomo es el que no se deja llevar por el qué dirán, sino que tiene claro lo que hay que hacer, independientemente de la opinión de quienes le rodean. Es autónomo quien ha logrado “digerir” que en la vida hay tres tipos de personas: las que lo aceptan como individuo, lo buscan y lo reconocen; las que lo odian, lo evitan y lo rechazan; y aquellos para quienes es indiferente. Autónomo es también quien no se deja llevar por las situaciones del momento y las opiniones superficiales.. Autónomo, es aquel que sabe escuchar las opiniones de otros, como un material válido, pero no como un condicionante de las propias decisiones.
3. Capacidad de amar
Ama en forma madura quien quiere lo mejor para el que ama. Esto trae como consecuencia la búsqueda de su desarrollo; que aquél a quien se ama sea objetivo, autónomo y libre. La persona que ama se ha preocupado de conocer a quien ama, ya que, como se dice, “no se ama sino lo que se conoce”; el amor supone el respeto ante el ser amado, que es único e irrepetible. El amor está más en compartir que en el gozo propiamente dicho; más aún, a veces el dolor y las contradicciones son lo que fortalece y aviva el amor.
El amor implica también la aceptación de sí mismo y de los demás, los elementos mencionados al hablar de la objetividad (virtudes, defectos, limitaciones, habilidades); implica aceptar y poner los medios para comprender la naturaleza del comportamiento del ser amado, los cambios en la forma de pensar, querer y actuar, las inconsistencias y aparentes contradicciones.
Cuando una persona ama dentro del contexto de la madurez, su amor no está condicionado en forma importante por el halago y la crítica de aquel a quien ama: es, hasta cierto punto, independiente de ambas. Pues se ama la unicidad, la irrepetibilidad del ser amado. Quien ama busca y encuentra en la diaria convivencia, la ocasión de demostrarlo mediante una actitud de servicio y de entrega generosa dándose más que dando. Amar supone comprender, aceptar a quien se ama. Se aceptan las facetas del otro y se aceptan.
4. Sentido de responsabilidad
La responsabilidad es la capacidad de responder adecuadamente, teniendo como marco de referencia los valores a los que se aspira. La responsabilidad implica una obligación que a su vez lleva un sentido. La responsabilidad implica un limitante respecto la respuesta del momento o situaciones que podrían tener consecuencias negativas. Así como el agua que se contiene en sus límites se convierte en un río, la responsabilidad va haciendo que el sujeto sea eso y no otra cosa, se entrega a aquello a lo que aspira, y no se desparrame profusamente.
5. Trabajar productivamente
Cuando el individuo trabaja, es decir despliega energías que lo conducen a alcanzar algo y obtiene resultados de su trabajo, decimos que trabaja productivamente. Una persona que trabaja en forma madura lo hace independientemente del estado de ánimo que padece en ese momento, y lo hace porque lo tiene que realizar, de modo que supone trabajar en forma constante, sin desánimos por las lógicas dificultades y problemas que van apareciendo, sino que por el contrario, ve en ellas la oportunidad para su desarrollo personal.
6. Visión amplia
Tiene visión amplia la persona que sabe captar las distintas facetas de la realidad y que se aboca al logro de metas en el campo religioso, político, estético, económico, etc. Quien tiene una visión amplia intuye la importancia de trascender a través de lo que hace, pero, sobre todo, a través de lo que se es.
El que posee una visión amplia, en fin, no relativiza lo absoluto ni absolutiza lo relativo, sino que da a cada cosa y acontecimiento, su lugar y su importancia.
7. Sentido ético
Se caracteriza por la capacidad de distinguir entre lo que es bueno y lo es malo. Todos los seres humanos llevamos en nosotros, la capacidad de distinguir entre lo bueno y lo malo. Sin importar la cultura y la época el hombre siempre ha tenido y tiene esa capacidad.
Tiene sentido ético quien tiene sentido del deber ser, saber qué requiere para llegar a su forma integral, considerando al ser humano como un todo constituido por razón, voluntad y sentimientos, cuerpo y espíritu y con un fin natural y otro que excede la naturaleza.
8. Capacidad de reflexión
Cuando el ser humano no se limita a hacer, a querer, a conocer, sino que reflexiona sobre sus actos, sobre sus deseos, afectos y conocimientos, necesariamente surgen para él una serie de interrogantes: el por qué y el para qué de todo aquello. Por medio de la reflexión llega a un balance y se plantea lo que quiere en su vida, lo que le conviene como persona. Decide entre lo importante y lo urgente, lo accidental y lo esencial, el todo y su parte. Sus acciones se convierten en frutos de la reflexión previa.
9. Sentido del humor
Humor tiene quien sabe reírse de las cosas, de las cosas, de los acontecimientos y de las personas, incluyendo la suya propia. Humor: es reírse de aquello que uno ama y lo sigue amando, es aquello que nos pone amable en lugar de desagradable o molesto. Así, cuando somos capaces de reírnos de nuestros defectos físicos o mentales, los reducimos a un nivel en que, si son irremediables en ese momento, podrán resultar remediables con el tiempo con el tiempo; si son limitantes, podrán ser aceptados con gracia.
El verdadero sentido del humor no lastima, no humilla, al contrario: es cosuelo, una forma de ensalzar la situación.
En las relaciones interpersonales el sentido del humor hace grata y amable la relación, sirve de bálsamo que disipa las tensiones o por lo menos, las hace más leves. .
10. Armonía sexual
Una adecuada armonía sexual implica colocar la sexualidad en el lugar que le corresponde y afrontarla con actitud positiva. Quien tiene un buen ajuste sexual experimenta a través de la otra persona como tal, no como cosa que se usa, sino dotada de una dignidad que se deriva del ser persona.
Si la sexualidad implica entrega, la entrega ha de hacerse a una persona determinada y única, y en términos que sean válidos para toda la vida. Dentro de esta relación no se exige más de lo que otra persona es capaz de dar.
11. Capacidad de entablar amistades profundas
La persona madura es capaz de establecer una relación afectiva basada en una sintonía espiritual que tiende a una profundización mutua y que resulta enriquecedora para ambas partes. La verdadera amistad no está impregnada de un interés mercantil proveedor-consumidor, sino que ve en la otra persona la ocasión de actualizar lo que en uno mismo es simplemente potencial.
12. Manejo emocional
El contenido emocional, esto es, los sentimientos, el humor es manejado y canalizado adecuadamente por el hombre maduro.
Es normal que la persona padezca de variaciones en lo anímico, pero estas, se manejan con madurez cuando no nos dejamos llevar por lo que se siente, sino por que se debe, pues sabemos que el deber es el camino más corto para llegar a ser, a la realización personal.
El que maneja sus emociones responde en forma adecuada a las incitaciones y estímulos del medio ambiente. En este sentido, los sentimientos ocupan un lugar importante en la vida de un individuo, de modo que sabe no sólo reconocerlos, aceptarlos y respetarlos, sino también, expresarlos sin inhibiciones y sin primitivismos.
13. Criterio
Una persona madura posee criterio cuando sabe juzgar y discernir lo más adecuado entre las alternativas que se va planteando como fruto de lo que observa, razona y escucha de los otros, con la finalidad de que sus acciones vayan encaminadas a la obtención de resultados.
El tener criterio implica consecuencias: ser comprensivo con los demás, aceptando que los demás tienen libertad de pensar, sentir, actuar, de modo diverso al propio, o incluso, de manera contraria. En el plano humano caben diversas formas de apreciar las cosas, tanto en el campo de la ciencia, como en la política, el arte, etc. El reconocerlo así es una de las más claras manifestaciones de criterio.
14. Seguridad
La seguridad de la persona madura está basada en una compresión de su dignidad como persona: vale por lo que es, no por lo que tiene. Se da cuenta de que su seguridad no puede ser absoluta, porque es un ser limitado. Se preocupa por desarrollar sus propios recursos, cosa que lo lleva a enfrentarse mejor con las circunstancias cambiantes del medio, evita construir barreras que lo aíslan de los demás, insiste en enfrentarse a los problemas, a no darles vuelta. Sabe bien que ante lo nuevo, lo inesperado, lo grandioso, puede experimentar cierta inseguridad, por demás normal: si no fuera así sería un insensato.
15. Manejarse por objetivos
La persona madura plantea su vida en función de objetivos. Algunos objetivos suelen estar en función de otros que tienen carácter de fin, llamados también objetivo final. El objetivo final es aquel que ya no admite subordinarse a ningún otro, porque de hacerlo dejaría de ser final para convertirse en intermedio.
La persona madura es consciente de que su vida terrena se desarrolla dentro del tiempo, y este tiempo se divide en horas. Es consciente por tanto de que su vida consta de un determinado número de horas. Esto lo impulsa a aprovechar su tiempo invirtiéndolo en objetivos que valgan la pena, objetivos de calidad que lo realicen más plenamente.
16. Libertad
La libertad es la capacidad de elegir lo mejor para la persona. Tiene relación con el intelecto ya que en su proceso interviene la razón y también la voluntad. La madurez de la elección radica en la elección de lo mejor. El hombre maduro se mueve en el plano del para en todas sus actividades y el de lo toma sólo como preámbulo.
17. El manejo de la frustración
La frustración es un fenómeno frecuente en la vida de las personas; su manejo, por parte de la persona madura, consiste primeramente en la aceptación del fenómeno: la frustración es uno de los riesgos que corro al intentar alcanzar algo. En segundo lugar, cuando no he alcanzado lo que deseaba y surge la frustración, atiendo al por qué no lo logré, es decir, a los obstáculos que me lo impidieron para tenerlos en cuenta en el futuro, y pongo menos acento en mi valía personal.
Extraído de:· ROGERS, CR (1961): El Proceso de convertirse en persona. Buenos Aires, Paidós, 1975.
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